Correr o escribir

 

   (Foto de Jeremy Lapack en Unsplash)


Dentro de poco cumpliré cincuenta años y para demostrarme que estoy en forma, me he apuntado a una carrera de diez kilómetros. Correr diez kilómetros no es fácil. Exige, al menos, una pequeña preparación. Por eso, suelo salir de vez en cuando a entrenar.  Algunos días, hago cacos (camino y corro). Otros días hago tiradas más largas (tres, cuatro, cinco kilómetros). Lo importante es importante es ir cogiendo poco a poco la forma. 

Creo que fue Mark Twain (el autor de Tom Sawyer) quien dijo que lo importante no es el destino, sino el viaje. Lo mismo me ocurre cuando corro. Aunque la motivación debería ser esa carrera de diez kilómetros del día de mi cumpleaños, en realidad, estoy disfrutando cada día que salgo a correr. 

Llevo un tiempo sin escribir algo que considere interesante. Después de tantos años escribiendo, me cuesta hacerlo más que nunca. Y no es porque no tenga un montón de ideas pululando por mi cabeza o porque, de pronto, se me haya olvidado la técnica. No. La culpa es de mi propia autocrítica. Me exijo demasiado. Cada vez que me pongo a escribir, siento que debo escribir, por lo menos, diez kilómetros, una maratón o una carrera de ultrafondo. Como diría Pierre de Coubertin: citius, altius, fortius.  Más rápido, más alto, más fuerte. Tengo que escribir más y mejor y, entonces es cuando me paralizo, me siento incapaz y no escribo ni una palabra. 

Escribir es igual que correr. Necesita un entrenamiento. Ir poco a poco cogiendo la forma para, con el tiempo, escribir un poema o un relato y así volver a participar en un concurso o ser capaz de publicar una novela. 

Me he dado cuenta de que con tanta autoexigencia he olvidado el gozo de escribir del que hablaba Natalie Goldberg. Escribir es una labor solitaria, un placer que los escritores nos damos a nosotros mismos. Igual que correr. Las carreras o las publicaciones solo son excusas para que los demás crean entender porque lo hacemos. Volver a escribir un blog espero que sea que como esos entrenamientos con los que tanto disfruto. Aunque nadie más que yo lo lea. 

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