Relecturas




Para mí, existen dos tipos de vacaciones. Las viajeras, en las que voy de un sitio a otro sin parar y en las que me puede la curiosidad y el hambre de conocer lugares nuevos y las vacaciones de verdad, las que utilizo para descansar y reencontrarme conmigo mismo. Este año me ha dado por releer libros que ya he leído un montón de veces. Se podría decir que forman parte de mi canon particular. Supongo que lo hago para reencontrar no ya tanto mi voz, como esos sentimientos que me empujaron a escribir. Ya sabéis que llevo un tiempo de crisis en el que me cuesta escribir. 

Parafraseando a Heráclito, un libro nunca se puede leer dos veces. Cuando releemos no somos la misma persona que leyó el libro por primera vez, sobre todo, si releemos libros como El Gran Gatsby que leí por primera vez con catorce años. Pero me gusta la sensación. Siento como si el libro fuera un nexo de unión con ese adolescente que ya no soy.

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