Últimamente me cuesta conectar con libros, autores, películas o grupos nuevos. Como buen intelectual, se supone que tengo que estar al día y que debo conocer las últimas tendencias. Lo siento. Me temo que es agotador. Es imposible abarcar un panorama tan amplio como el actual. Siempre habrá algo que me esté perdiendo. Si lo pienso, me causa frustración. Por eso, en lugar de intentar conseguirlo, creo que es mejor renunciar a ello, dar unos cuantos pasos atrás, disfrutar con los clásicos, sean contemporáneos o formen parte ya del canon, y a partir de ahí, pararnos a reflexionar y evolucionar sin prisa ni presiones en busca de nuestra propia voz. La cultura no debería ser un objeto de consumo, sino un refugio donde disfrutar. (Re) Leyendo: Rebelión en la granja de George Orwell
(Foto de Jeremy Lapack en Unsplash) Dentro de poco cumpliré cincuenta años y para demostrarme que estoy en forma, me he apuntado a una carrera de diez kilómetros. Correr diez kilómetros no es fácil. Exige, al menos, una pequeña preparación. Por eso, suelo salir de vez en cuando a entrenar. Algunos días, hago cacos (camino y corro). Otros días hago tiradas más largas (tres, cuatro, cinco kilómetros). Lo importante es importante es ir cogiendo poco a poco la forma. Creo que fue Mark Twain (el autor de Tom Sawyer) quien dijo que lo importante no es el destino, sino el viaje. Lo mismo me ocurre cuando corro. Aunque la motivación debería ser esa carrera de diez kilómetros del día de mi cumpleaños, en realidad, estoy disfrutando cada día que salgo a correr. Llevo un tiempo sin escribir algo que considere interesante. Después de tantos años escribiendo, me cuesta hacerlo más que nunca. Y no es porque no tenga un montón de ideas pululando por mi cabeza o ...
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