El escritor marca
El mundo de la literatura está cambiando. Se acabó la época dorada en la que un escritor enviaba un manuscrito a una editorial y se sentaba a esperar los beneficios. Hoy en día, el escritor tiene que evolucionar si quiere ser leído. El capitalismo ha triunfado, incluso, en el mundo de la literatura y, por eso, el escritor ha de convertirse en una marca. Tiene que comprender que se ha convertido en un producto que debe venderse. Ya no es cierta la antigua máxima de que el buen paño en el arca se vende. Esa expresión pudo funcionar en el pasado. Hoy suena casi medieval. Lo peor de todo es que el tiempo que un escritor debe invertir en promocionarse es tiempo que no emplea ni en sí mismo ni es su arte. Existe una poderosa confrontación entre la promoción, la vida y el arte. De ahí, la precariedad en la que se arrastran muchos escritores que han optado por dedicar su vida a la literatura. Escribir sin más, en estos momentos, es un acto de resistencia.

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