La calle
Foto de Mihály Köles en Unsplash Desde que vivo en el centro de una de las ciudades más gentrificadas de Europa me fijo en detalles que antes pasaban más desapercibidos. Por ejemplo, el barrendero del barrio. Está claro que en el centro, el Ayuntamiento dedica más recursos que en otra parte de la ciudad. El centro, al fin y al cabo, es el escaparate que se muestra a los turistas. Sin embargo, el barrendero siempre se queja de lo sucia que está la calle. Cada vez que pasa por su lado me lo enseña. Me muestra cómo están vacías las papeleras y cómo hay un montón de envases, papeles, vasos de refresco, latas de cerveza y restos de comida, sobre todo, en las cercanías de las cadenas de comida rápida que abren veinticuatro horas. Da la sensación de que se lo toma como algo personal, como si estuviera limpiando una casa. Al principio, me parecía que era un poco exagerado, pero con el tiempo me he dado cuenta de que tenía razón. La calle es realmente la casa de unas cuantas person...